viernes, 19 de enero de 2018

¿El fin del clickbait, la desinformación y la era de la posverdad?

Facebook marca el día a día de millones de personas.

Después de que el clickbait haya cambiado (desafortunadamente) la forma de hacer periodismo en muchos medios de comunicación, bien por no contar con periodistas o por haber intentado meterse en la batalla por la pasta, parece que ahora todo puede volver a cambiar. De momento, yo soy algo escéptico.

Aunque uno tiene dudas de que no sea más que una táctica lampedusiana, es decir, cambiar algo para que todo siga igual, lo cierto es que Facebook, el Rey Midas de internet junto a Google, ha hablado, por lo que hay que tomar nota.

Según leo en Expansión, el fundador de la famosa red social, Mark Zuckerberg, ha anunciado cambios en el algoritmo de Facebook, que pasará a dar prioridad a las publicaciones de personas del entorno, en detrimento de las empresas y anunciantes.

¿En qué afecta esto a los medios de comunicación y al periodismo? Pues es sencillo, pues de ser cierta la medida, aquellos que se han acostumbrado a cazar clics con titulares sensacionalistas y muchas veces incluso inexactos o falsos, con titulares que luego incluso nada tienen que ver con la noticia en sí, tendrán que cambiar de estrategia: tendrán que pasar por caja y dar dinero a Facebook o apostar por contenido de calidad para intentar posicionarse y alcanzar la visibilidad y la expansión deseadas.

Es decir, que gracias al poder que tiene en la actualidad sobre nuestro día a día Facebook, puede que el periodismo de verdad, el que se caracteriza por el rigor, el contrastar fuentes y la veracidad, vuelva a tener una oportunidad, pues parece que Zuckerberg ha recogido el guante y plantará cara a las fake news y a esa forma de hacer dinero a través de noticias inventadas que tanto han contribuido a la actual era de la desinformación y la posverdad. Insisto, aún tiene que convencerme de que no es más que un gesto de cara a la galería, ahora que está de actualidad, por ejemplo en la Unión Europea, el plantear acabar con el reinado del clickbait.

Pero ojo, que detrás del titular lanzado por el todopoderoso Facebook hay algo muy importante: al final, el dinero es lo que vale, pues la red social es un negocio que tiene en la publicidad una importante fuente de ingresos. Por ello, entiendo que la lucha contra ese mal que ha impregnado al periodismo puede que no se vaya del todo o que, al menos, no sea cosa de un día librarse de él. Como en casi todo, el tiempo será quien dicte sentencia.


Libros sobre la desinformación


miércoles, 17 de enero de 2018

La sanidad que queremos

Foto del servicio de urgencias del centro de salud de La Milagrosa. Fuente. DBC

¿Qué sanidad queremos? Hace poco tuve que acudir a un centro de salud recientemente inaugurado por partida doble en Jerez. Era festivo. Achaqué a eso la falta de personal, la falta de limpieza. Por no haber, no había ni papeleras, y una mujer tuvo que ir al baño a tirar el kleenex. Afortunadamente, fui a primera hora y me ahorré las colas posteriores. Y las inmundicias que muchas personas enfermas tuvieron que soportar.

¿A qué viene todo esto? No suelo acudir demasiado al médico, pero cuando lo hago siempre me voy con la sensación de que ni los recursos humanos ni los medios son suficientes. Es más, de un tiempo hasta aquí incluso intuyo que hay instrucciones de recetar menos medicamentos. Y cuando se hace, es en dosis mínimas, las menores posibles. Por ejemplo, el otro día -quizás era casualidad- se había agotado un medicamento en varias farmacias. La caja de menor tamaño, vía recetas.

No, no es cuestión de culpar a los profesionales sanitarios, aunque en ocasiones es cierto que se echa un poco de más empatía. Vale, acepto que puedan estar quemados, pero también lo están quienes acuden a la consulta para sí o para sus hijos. Y encima de virus te acabas llevando la sensación de que vas a tener que volver al día siguiente, como ha pasado a varios familiares últimamente. ¿Y si las prisas y el diagnóstico de "esto es gripe, la tiene todo el mundo", hubiesen acabado en una desgracia por un mal diagnóstico?

La cuestión es que nos recortan en salud, pero nos callamos. Vale, ahora me dirás que el Estado de Bienestar tal y como se entendía hasta hace unos años es insostenible y se va hacia la conjunción entre lo público y lo privado por necesidad. Pero si eso fuese claramente reconocido al menos... porque lo que no puede ser es que se nos vendan motos, se inauguren centros de salud a bombo y platillo, y se diga que se mejora la atención sanitaria, cuando la realidad es que la apertura se produce con deficiencias materiales y de recursos humanos, como es el caso del centro médico de Jerez al que me refería al inicio del artículo.

Y todo eso sin entrar en casos como el centro de salud de Los Gallos de Chiclana, que lleva una década cerrado, una localidad en la que, por cierto, no hay hospital público; o el Hospital de Alta Resolución de Vejer que por una u otra razón nunca llega para dar cobertura a La Janda, comarca en la que enfermar o tener un accidente puede resultar altamente peligroso. ¡Y qué decir de las listas de espera! En definitiva, que habrá que aspirar a ser mutualista de Muface, pues estos al menos tienen garantizados más servicios...


Artículo publicado en Diario Bahía de Cádiz.



jueves, 4 de enero de 2018

Tienes lo que mereces

Los Reyes Magos de Oriente. / Foto: Pixabay.
No, no pongas el grito en el cielo porque tus hermanos, tus primas o tu amigo lleven dos años en la cola del paro. Tampoco te rasgues las vestiduras si conoces a alguien sobradamente preparado que bien tiene que optar por hacer las maletas y poner rumbo a la incertidumbre o bien se queda en su tierra esperando un milagro mientras le hacen perder el tiempo con acciones improductivas durante su búsqueda activa de empleo.

Por supuesto, no es necesario que en tus redes sociales hables de política, porque ya dejaste claro que la política no te importa, no va contigo. Claro que no, al fin y al cabo, como quienes deciden tu futuro son los Reyes Magos, es decir, los padres, para qué vas a interesarte por qué deciden tus gobernantes en el país, tu comunidad autónoma o tu ciudad. Total, qué más te da tu presente. Y de tu futuro, ya ni hablamos.

Si quieres, te doy la razón, y te digo que está muy bien que pongas el grito en el cielo por el hecho de que consideres una prioridad absoluta cambiar una tradición por el simple hecho de que llueva. ¡Ni pensar quiero lo que ocurriría si lloviese café en el campo, como pedía Juan Luis Guerra!

 


No te preocupes, que queda anotado. Es más, si tienes suerte y cuentas con un empleo, quizás tu jefe el próximo lunes que anuncien lluvia te pedirá que vayas a trabajar el domingo. Ya sabes, todo sea para mantener la ilusión de ganar dinero y que las personas que están pendientes de tu labor no sufran un trauma.


Sí, porque quizás sea eso realmente lo que te preocupe, que los niños cojan un trauma por el simple hecho de ver llover y que los representantes de los Reyes Magos se mojen. Recuerdo que en alguna ocasión he visto alguna cabalgata correr más de lo habitual y aquí estoy, sin trauma. Y si te vale de algo, hace unos años no había 2.000 Reyes Magos en cada esquina o centro de comercial. No, es más, incluso puede que Sus Majestades de Oriente no fuesen tan espléndidos ni tan pudientes como muchas veces y en muchos hogares son hoy en día.

Insisto, no protestes si alguien que está para velar por el interés general se gasta el dinero público en negocios oscuros o si el dinero que pagas en impuestos acaba en una cuenta corriente en Suiza, Gibraltar o en algún paraíso fiscal. No te indignes si hay quien no tiene para comer o vivir dignamente, para plantar cara al frío o para beber agua potable. Mejor incendia las redes sociales con tu indignación para que te cambien la Cabalgata de día, para que así puedas hacer una ruta por la provincia y llenar bolsas y bolsas de caramelos que acabarán en la basura, caducados. E igual que de la Cabalgata, valen como temas trascendentales la victoria de tu equipo o el peinado y el beso que se han dado en Operación Triunfo, sin olvidar la operación de labios de tal o cual y el recurrente me voy para luego volver de Belén Esteban o cualquier otro integrante de Sálvame.


Tenemos lo que nos merecemos. Tienes lo que mereces. Lo sabes. La cuestión es: ¿Quieres realmente que la cosa cambie? Igual es que vas a ponérselo en la próxima carta que escribas a los Reyes Magos. 

Artículo publicado en Diario Bahía de Cádiz.

¿Te interesa este blog? Sígueme por correo electrónico